Capitulo 3: El caos rojo comienza (Historia escrita por un adolescente)

En medio del gran puente de la unión, licántropos y vampiros civiles de diversas razas, los licántropos comienzan a olfatear un olor desagradable en grupos por unos minutos. En ese momento un pentagrama se dibuja en el puente donde emerge un demonio rojo aterrando a todos los civiles que cruzan.

Donde un licántropo plateado al olfatear al demonio rojo, aterrado, grito generando el pánico entre los civiles.

-¡no, este olor, es un demonio rojo de elite!. Es Demetrios el numero uno en la lista negra de Guerra.

Los civiles corrieron desesperados gritando por la ayuda de los soldados de ambas razas mas cercanos en primera instancia, la respuesta del demonio de elite fue lanzar bolas de fuego que erraba a propósito para que puedan llegar los soldados de ambas razas.

Un grupo de civiles licántropos plateados, usando su magia de hielo a modo de bruma, con intención de reducir la visión al demonio de elite. La cual de un solo aleteo la disipo, en lo que los civiles vampiros gritan aterrados.

Demetrios rio alegre observando como llegaban los primeros soldados de ambas razas, estos los atacan sin tregua donde el demonio de elite se mueve al mismo tiempo que los esquiva para parecer que pelean entre ellos en vez de el a distancia.

Los soldados de los licántropos plateados/vampiros oscuros lanzaron proyectiles de hielo/magia demoniaca (solo pueden usarla de noche) estratégicamente, esquivados por el demonio de elite sin esfuerzo, la desesperación se contagiaba en los soldados de ambas razas.

El demonio de elite lanzo sus bolas de fuego hacia los vampiros oscuros, pero los licántropos ígneos que llegaron, usaron sus cuerpos inmunes al fuego como escudos. Para atacarlo con su garras impregnadas con fuego, estas fueron esquivadas sin problemas por el demonio de elite.

En su desesperación se escucho "llamen a los licántropos originales”/“llamen a las tropas de los vampiros originales” .

Aquí Demetrios cometió un crasso error, pues la batalla, fue vista por una parvada de pájaros de las entidades cósmicas, donde al no poder ver al demonio de elite confundieron esto como una violación al tratado de paz entre ellos.

Marcos en su departamento vio todo este caos en el edificio de san Antonio 80, se puso furioso golpeando su escritorio lleno de papeles.

-¿Que diablos pasa acá, quieren provocar una guerra?.

Marcos invoca un pajaro en la ventana del departamento 20 en el segundo piso, donde viven los dragones rojos ancianos Jorge y Marta. El cual picotea esta, levantándose ambos de la cama.

-Abuelo mi amor, el jefe guerra nos necesita para disuadir una batalla campal.

Jorge bosteza, quejándose del frio, se levanta de la cama.

-Abuela amorcito, vayamos a terminar juntos con esto rápido, solo un vuelo juntos deberá basta.

Ambos se visten rápidamente y salen dirigiéndose a la entrada del edificio para abrir un portal hacia el lugar de la batalla.

Llegaron ambos refuerzos de elite al fin, los licántropos y vampiros originales, cada uno a un lado del gran puente de la unión.

Los licántropos originales fueron rodeados por las demás razas y comenzaron a ejecutar el sonido gutural “¡VORG-RAK” a la vez que golpean sus pechos, todas las tropas licántropas “sin luna llena” tomaron sus formas animales en un gran aullido en manada .

Al mismo tiempo los vampiros originales son rodeados por las demás razas de vampiros, chillando un sonido ultrasónico “el eco de sangre”, que les otorga un aumento de poder y velocidad.

Ante esto Demetrios se alegra y se prepara diciendo.

-A ponerme serio.

Todos los licántropos/vampiros se lanzaron, dirigidos sus respectivas razas originales, al mismo tiempo contra el demonio de elite donde se vio obligado a bloquear ataques con sus garras o alas por primera vez aparte de esquivar con mucha mas dificultad a los vampiros. Pero …

El cielo se ensombreció por dos enormes sombras rojas de 150 metros de largo, las cuales dieron dos grandes rugidos cada una, dejando agachados y con sus oídos cubiertos a todos en el campo de batalla. Son los dragones rojos ancianos Jorge y Marta enviados por Marcos.

Los cuales llegaron a disuadir el deseo de combate de ambas razas, donde un asustado demetrios miro al cielo aterrado siendo el único que pudo ponerse apenas de pie.

-¡Maldición!, llame la atención de guerra por entusiasmarme demasiado, hora de retirarme.

Abre y entra en un portal a su dimensión privada…

…"