Eterna ensoñación; dulce rumor
de arrullos y aves, arroyos y naves;
naves que bogan mis ríos, mis mares;
mar de la ensoñación, mar del sopor;

Mares de aguas de infinito dulzor,
mares de sueños profundos; de amores
que esperan dentro de mi pecho, verdes
aún, que los haga brotar el calor

del verano y sus gentiles lluvias,
y que en otroño, sus hoyas ya rubias,
crezcan hasta se parte de la vida,

vida mía, atiborrada de magras
ilusiones vacías, incumplidas,
por culpa de quien abandona la vida.

Eterna ensoñación; dulce rumor
de arrullos y aves; arroyos y naves;
naves que bogan mis ríos, mis mares;
mar de la ensoñación, mar del sopor