Imagina que estás en ese lugar feliz, ese lugar que vas cuando te sientes agobiado, cansado, o simplemente sientes que no puedes con la situación, para muchos ese lugar es algo físico, alcohol y drogas,para otros la comida o ejercicio, para unos pocos ese lugar feliz es algo no físico, es un lugar que no puedes y no pueden tocar, quizá las drogas hagan que sea más fácil pero ese no es mi caso, cuando se presentan esos problemas que dije, casi siempre es igual; un día después del trabajo, llegó a casa y ese lugar en su estado físico es mi cama, esa forma y comodidad es la que provoca que vaya finalmente a ese lugar feliz.
En su mayoría es cuando duermo pero existen ocasiones que voy a ese lugar cuando aún estoy despierto, ese lugar no existe el sonido pero no se escucha ese zumbido, es un lugar tranquilo que por desgracia no puedo abrir los ojos… ¿Entonces como puedo abrirlos ahora?
Una isla aunque no es arena la que tengo en mis pies, es una alfombra con el color de la arena, algo sedosa y seca, un sol que no lastima pero sí molesta aunque es no vea de dónde venga la luz y una pequeña isla que no tiene absolutamente nada, no hay plantas ni palmeras ya que es una isla, no hay cosas ni comida, a comparación de otras islas que se ven a los lejos, dejando eso de lado, este lugar es tranquilo, no siento los problemas de afuera ni sus consecuencias, como siempre decía, puedo existir aquí y solo existir.
…
Me levanto del suelo y veo las otras islas, me pregunto que habrá en ellas, palmeras, otras personas, cosas cuadradas y otras volando veo en ellas; tengo curiosidad de ir, pero cómo pasaré esta cosa.
¿Agua o es un espejo?, se ve como agua pero refleja lo suficiente para que se vea como un espejo, es como ese lugar que se ve el cielo en el suelo, en ese lugar sí puedes caminar, por qué aquí no podría?
Al acercarme al borde e intentar pisar, siento algo húmedo, aunque no veo el agua tocarme, firme pero no me resbaló, con esa duda resulta, decidí abandonar la isla e ir a la isla que veo más cercana.
Rumbo a la isla, veo un pequeño lazo flotando de color blanco que parace conectar mi isla con la siguiente isla, entonces será más fácil ir a ella; 5 o 10 minutos llevo caminando, aún que no escucho nada, ese silencio se escucha, quizá es mi imaginación, pero escucho una brisa, las pequeñas olas que se forman y lo que parece el pasar de una hoja de libro.
Al llegar a la isla, veo su gran variedad de cosas, una pequeña estantería de dos niveles, una guitarra eléctrica y una palmera que junto a ella, está una persona leyendo un libro grueso, como no existe el ruido dudo mucho que pueda escucharme, ¿verdad?
—si puedo escucharte T/N —dice aquel hombre.
Al acercame más y más puedo verlo mejor, un hombre de mediana estatura, flaco, vestido con camisa de vestir y un shorts de playa, estilo veraniego si me pregunta, pelo negro, 30 años de edad, podrías saber quién es, si alcanzas a ver su brazo izquierdo, una cicatriz del tamaño de un cuchillo de cocina a nivel del antebrazo.
Pensándolo bien, ¿como puede escucharme?, si no he dicho nada, no hay ruido y no digo nada, entonces como puede escuchar.
Sin despegar su mirada del libro.
—no tiene complicación lo de escuchar, ya sabes, solo sientes el lugar y por sí solo te dará lo que quieres, eso creo, dice el hombre veraniego—
Algo confusa su aclaración, pero un detalle que vi es que no ha abierto su boca y ni escuché su voz porvenir del lugar donde está.
Me pongo frente a él, veo de cerca su estantería y su guitarra eléctrica estilo blue, aún viendo su libro y recargado de la palmera la cual tiene 3 cocos en su copa.
—haces preguntas muy curiosos, además tardaste mucho, logré terminar 1,245 libros desde la última vez que viniste T/N, dice el hombre veraniego—
¿Cómo puede leer tanto libros?, si en esa estantería caben máximo 50 libros, también cómo sabe mi nombre, acaso me conoces y desde la última vez?.
—¿por que no hablas con la boca?, ya vi que te gusta hablar con la mente, pero es raro hablar así—.
—¿acaso, ya nos conocemos?, pregunto—
—yo te conozco, no creo que pasó mucho tiempo pero tal vez si te digo como me llamo, “Duda” o Dudar, como quieras llamarme, dice el hombre veraniego—
Duda cierra su libro y lo sostiene con su mano derecha.
—¿como que duda?, ¿así te llama?, pregunte—.
—bueno es una palabra, pero ese es mi nombre, y sé que en el diccionario sale como palabra, asi es mi nombre, bueno parece serlo, según recuerdo, es así creo que sí, dice de forma titubeada—.
—Okey, ¿Duda, cierto?, ¿que haces aquí? y ¿que es esto?, dije—
—pues estoy en mi isla y… Es una isla, supongo, ya sabes la palmera y la isla, dice confundido—
—ajá, y te parece que esto es una isla, ya viste el suelo, no es arena y una alfombra de color arena—.
—¿seguro?, pregunta.—
—muy seguro, pero no refiero a eso, qué este lugar, donde estamos en general—.
—no se, yo solo estoy aquí y ya—.
Duda, acomoda el libro que tiene en su mano en la estantería en el segundo nivel y agarra otro del primer nivel.
—okey, ¿desde cuándo estás aquí?, pregunto mientras recorro la pequeña isla—.
—hace 23,153 libros, o tal vez 23,154 libros no estoy seguro, dice Duda—.
Al dar una vuelta completa a la isla vuelvo dónde está Duda.
—te preguntaré algo, has ido a otras islas o has visto a otras personas aparte de mí, pregunto.
Abre el libro nuevo que tiene en su mano y empieza a leer.
—deja ver, bla bla bla, si he visto otras personas aparte de ti y no, está prohibido ir a otras islas, ya que no podemos pasar el agua que rodea a las islas, afirma Duda—
—¿y como llegué aquí?, como pude llegar aquí, dije—
Duda cierra su libro y gatea hacia el borde de la isla y pone su mano sobre el agua.
—¿que haces?, pregunto.—
Duda, intenta tocar el agua para sostenerse pero su mano traspasa el agua y se moja.
—eso significa que tú eres tú, el otro que vive afuera y ¿que hay afuera de este lugar?, hay estanterías más grande afuera?, espera, espera— dice Duda—.
Duda regresa a su estantería y empieza a buscar un libro entre todos los que hay, saca libros y otros nuevos aparecen en el mismo lugar.
—¿que buscas?, pregunto—
—un libro sobre lo que preguntas, pero si te ayudo, tú también me vas a contestar preguntas, dice duda—.
A espaldas de Duda, se crea una montaña de libros y finalmente encuentra el libro que quería.
—Aqui está, dice, el lugar que habita el ser de aquí, el “TÚ”, el lugar donde existe la armonía y tranquilidad que genera serotonina y la oxitocina, reguladas por el sistema límbico y el sistema nervioso parasimpático, bueno eso dice el libro—
Mientras dice eso, volteo a ver las otras islas, y veo cosas diferentes a esta isla, ¿autos?, figuras geometrías, una isla que está en fuego y otra con figuras flotando.
—no importa, contesta, que hay afuera de este lugar—,pregunta Duda—
—afuera hay cosas y cosas, personas y demás, contento—,contesto—
—bueno, regresando al tema, como es posible que yo esté aquí, cuando intentaba estar aquí no podía, ya que debía tener los ojos cerrados, dije mientras lo agarro de los hombros y los muevo—.
Duda tira el libro que tiene en su mano y agarra uno de la montaña.
—según Sigmund Freud, exiten 2 versiones de la mente, el consciente y el subconsciente, eso significa que hay 2 tus, el que conozco y tú, bueno eso es obvio pero no pensé que tú fueras igual a él, dice duda—.
—¿A que otro te refieres?, pregunto.—
—bueno hay uno que se parece a ti que viene a veces a mi isla y me mira, veces deja cosas, la última vez dejó la guitarra pero la primera vez dejo…—
—okey ya entendí; no quiero saber eso, quiero saber cómo salir de aquí, entiendes eso—.
Duda empieza a guardar uno por uno en la estantería cada vez que pone uno desaparece y pone otro en su lugar.
—no lo sé, yo solo me la paso leyendo todo el tiempo, aunque creo que es la segunda vez que te veo a ti, la primera vez te vi flotando en el cielo, hace 23,152 libros—.
—tiempo, cuánto tiempo es eso, días, meses, ¿años?—,pregunté—
Duda termina de acomodar sus libros y se vuelve a sentar junto a la palmera.
—8 años, creo que fue cuando ese hombre te dio el libro de color gris con una palabra en su portada, unas 347 páginas tenía ese libro—,dice duda—
—hace 8 años, un libro gris?, el único libro que recuerdo fue el que me dió el profesor, fue cuando tuve el sueño en el espacio, la primera vez que dudé.
—Qué buen libro, yo también lo recuerdo, esa pasta dura tipo piel, era bueno, dice duda—
—me lo dio para que lo leyera, me dijo que si quería ver ese dichoso borde en los ojos, abrir los ojos y ver detrás de mí… Un momento ¿que dijiste?—
Volteo a ver con confusión a duda.
—¿Tú también lo leíste?, pregunto.—
Duda se levanta y se acerca a mí.
—yo no, pero él sí, dice duda mientras apunta a mis espaldas—.
Volteó ver a mis espaldas y veo que está el otro yo, mi mismo aspecto era mi yo viendome a mi.
—supongo que ya te vas, esa vez, él apareció y también desapareciste tú, dice duda mientras me toca el hombro—.
—¿por que lo dices así?, pregunto—
Un pozo se crea a mis pies, caigo en él, veo como se aleja cada vez más Duda y el otro yo, empiezo a escuchar cosas, el ruido de los pájaros en los árboles, el refrigerador, el dolor en la espalda, los carros pasar, al seguir cayendo siento como mis ojos se cierran y finalmente todo negro.
…
Al despertar, estoy acostado sobre la mesa, frente a mi laptop con el primer video de la carpeta “vivirse”; con dificultad levanto mi cabeza para ver mi laptop en modo ahorro, veo por la ventana y la puerta del sol está por terminar, me levanto de la mesa y cierro la laptop, veo la hora 8:17 pm, decido no comer y dirigirme a mi habitación, con cansancio y caminata débil llego a mi cama, simplemente me aviento, agarro la cobija para enrollarme e intentar estar en aquella isla otra vez.
…
…
Por la mañana en mi cama despierto, escucho el ruido de los pájaros, autos pasar afuera, el sonido del ambiente, me levanto y salgo de mi habitación; me dirijo hacia la cocina para desayunar, veo el refrigerador con la puerta abierta, confundido la cierro, veo la televisión prendida y la laptop en la mesa.
Preparo para desayunar, escucho como se cuece la comida su sonido, la presencia de él mismo;termino de desayunar y me acuesto en el sofá y veo lo que está en la televisión; por la ventana miro el cielo, algo nublado, a veces el sol se va por minutos y regresa, la misma vibra de ayer, los niños jugando afuera.
—ya me aburrí, ojalá ya sea mañana para ir a trabajar—.
En la televisión, está pasando una película de acción, unas larvas o gusanos están debajo de la tierra y causan terror, solo la veo, no retengo lo que dicen ni lo que veo, intento pasar el rato pero cada segundo que pasa es eterno, un segundo tarda dos en pasar y dos tarda dan cuarto.
El aburrimiento me está consumiendo de nuevo, un timbre proveniente de mi teléfono hace que eso sea evitado.
Recibo un mensaje de Ribery, quien quiere salir a dar una vuelta; hablar de algo que pasó ayer en la tarde con la persona que conoció el lunes, algo mejor que hacer ahora no hay, por qué no.
Me levanto del sofá, camino hacia mi habitación; salgo con ropa diferente y listo para salir de la casa.
Apago la televisión, agarro mi teléfono y billetera, salgo de mi casa y cierro con llave.
…
Pasan los minutos espero sentado en un parque a 10 minutos de mi casa, espero a que llegue Ribery, veo parejas sentadas en las otras bancas, abrazos, besándose o comiendo juntos, otros caminado con sus hijos de la mano o con una carreola, riendo o simplemente caminando, entre todos ellos observo a lo lejos a un hombre de traje con un maletín.
—domingo y alguien trabajando?—
Junto a ese hombre, Ribery camina hacia mí, con ropa casual y lentes negros en llamada con alguien.
Al llegar, se sienta a mi lado y terminan su llamada.
—¿que haces?, cuánto tiempo llevas esperándome?, pregunta Ribery—
—no mucho, pero no importa, ya llegaste, dije—
—quieres comer algo o compramos en una tienda que encontremos?, pregunte—.
—algo tranquilo, caminemos y platicamos, dije—.
—bueno, si viste el carro que pasó, el negro con rayas rojas, deportivo, está hermoso, verdad, dice—.
—no lo vi, caminemos y hablamos—.
Nos levantamos de la banca y caminamos por el parque rumbo a una tienda no muy lejos del parque.
—¿y de que querías hablar?, pregunté—
—recuerdas a la chica que conocí el otro día, con ella tuve el sexo salvaje y poses raras, te lo conté el martes—,dice ribery—
—si me acuerdo de ella, por las cosas que dijiste creo que hasta el alma le conozco—.
—bueno, ayer por la tarde me encontre con ella, me mandó mensaje que quería ya sabes, sexo y esas cosas, así que compré un juguete, parecía una cuerda de saltar pero tenía una bola al final, dijo Ribery—
¿Ayer por la tarde?, yo la vi ayer por la tarde, acaso fue después de verme o antes, dudo mucho que fuera antes, parecía tranquila cuando la vi, aunque con lo que dijo al final no era de forma tranquila.
«tener sexo, fumar y drogarme me ayuda a olvidar esos momentos»
¿Acaso a eso se refería?, cuando le pasa ese tipo de cosas, ella hace eso?.
—si me estás escuchando?, T/N, pregunta Ribery—
—sí, sí, claro, solo me distraje un momento, respondí—
Al seguir con la plática con Ribery, llegamos a la misma tienda del día anterior, al llegar veo el pequeño callejón a un costado donde sucedió la charla de ayer.
«Y sientes culpa por cosas que le has dicho a los demás»
«Siempre me culpo de mí misma»
«Me fumé un cigarro de marihuana antes de venir a comprar»
—cuando la tienes en cuatro ya es otra historia, es el ahora o nunca, yo nunca he podido decirle no a una mujer desnuda—,dice Ribery—
«Me gusta la sensación que provoca y el sabor que deja»
Tiende a recurrir a esas cosas para sentirse tranquila, ese es su refugio ante la ¿adversidad?, o solo una forma de vivir.
Entramos a la tienda, pasamos por los pasillos, agarramos refrescos y botanas para seguir con la caminata, mientras que Ribery agarra una cerveza, galletas, cacahuates y cigarros; después de pagar, salimos de la tienda, nos quedamos a un costado de la entrada para que Ribery fumara un cigarro antes de continuar.
—hoy estamos más distraído que de costumbre T/N, eres de esos que no duermes los fin de semana jugando ¿videojuegos?—,dice Ribery—
—tal vez hago eso de vez en cuando, pero no siempre—, contesté—
—como te decía, cuando ella se pone en cuatro es como si fuera una autopsia yo lo veía todo, fluidos por todos lados y demás por toda la cama, esa cosa pegajosa que sale del pene antes del semen y esas cosas—, Continúa Ribery—
—dices todo eso, pero si acaso sabes cómo se llama?—, pregunté—
—oye no lo sé, nunca le pregunté, jajaja , ya tuvimos sexo de todas las formas y no sé cómo se llaman—, responde Ribery—
Lo miro con una sonrisa, mientras que el continúa con su explicación, tomo un sorbo de refresco y vuelvo a mirarlo pero veo que detrás de él, al final de la calle, entre autos y personas, veo a un hombre detenerse en medio de la calle.
—y era verdad lo que dije, también lo dijo el tipo de limpieza, era una cosa morbida, como un elefante con un triciclo—, sigue hablando Ribery—
La misma persona que ví en el parque, traje negro y su maletín, aunque por la distancia no puedo descubrirlo mejor, no veo su rostro con claridad, intento enfocarme en ver sus ojos o boca pero desaparecen, es como si desde esta distancia no tuviera un rostro.
Ribery me toca el brazo y quitó la mirada a ese hombre.
—si me estás escuchando T/N—, pregunta ribery—
—perdón, deje de escucharte, ya no lo haré de nuevo, continúa—dije—
—como decía, esa vez que yo estaba en el baño, no me fijé cuál era y era de mujeres, en eso que sale esa señora elefante con su ropa talla XS—dice Ribery—
Volteo a ver otra vez al final de la calle y esa persona de traje ya no está, desapareció, quizá vio algo o estaba viendo su teléfono y justo en ese momento lo ví, aún que si pareció algo extraño, por qué se detuvo justo ahí, era como si me estuviera viendo a mí.


