—Lerferro —Genoveva.
Tal vez me arrepienta después, pero prefiero seguir. Bajo el puente se escuchan unos gruñidos. Que son esas cosas. Cuando salen a la superficie y la luz de la linterna las alcanza, puedo ver sus ojos azules. Sus cuerpos están cubiertos de heridas abiertas. Aun así, ya falta poco para cruzar. Después de eso, tendré que adentrarme en un bosque. Una de esas criaturas me impide avanzar. Sus ojos se clavan en mi rostro, como si yo no perteneciera a este lugar. Su mirada parece decirme que me aleje.
Ahora, ¿atacar o esperar? ¿Qué dirán? Comida fresca. Una niña indefensa. Siento que bloquean nuestro camino, pero necesitamos algo de ti, humana.
—¡Apártate, monstruo asqueroso!
Quizá es el pánico el que hace que esas palabras salgan de mi boca. Tu fuerza parece impenetrable, mujer. Pero ya logre perderlos al correr y esconderme en los árboles. Ahora debo seguir avanzando. Hay troncos gigantes por todas partes, hojas secas y grama cubriendo el suelo. Lo único que puedo escuchar son las pisadas de mis zapatos. Necesito descansar un poco.
—La niña provecho: Qué lindo encontrar alguien por estos lugares.
Aléjate de mí extraña presencia. ¿Esperen? ¿Adónde fue?
—Estoy cerca, cariño ven conmigo.
De pronto su mandíbula se desprendió aterrada estaba en ese momento no recuerdo adonde fui pero logré salvarme corriendo. Pero entonces tropecé con unas piedras. La linterna se apagó. Caí al suelo y comencé a arrastrarme a ciegas, desesperada Seguí como pude hasta que, finalmente, encontré el parque. Ahora tengo una pésima impresión de esto. Debo encontrar esa cabina telefónica. Camino entre los juegos solitarios buscando…
Alguien me llama.
—Señora… ¿quiere jugar?
Intentaré seguir desde una distancia segura. No debo acercarme. No debo dejarme llevar por la curiosidad. Ahora sí. Salí del parque. Por fin, el teléfono. Lo tomaré y llamaré.
—Aló. Buenas noches. Estoy perdida ¿Hacia dónde debo dirigirme? ¡Contesten rápido, maldita sea!
—La voz —dijo Genoveva.
—Guarde la calma. Necesitamos que nos dé un punto de referencia para poder enviar una ambulancia.
—¿Cómo qué punto de referencia? ¡Me sigue algo raro y ustedes todavía me hacen perder el tiempo!
—Me parece que necesita ayuda mental. Será mejor enviar a un profesional para que vaya por usted.
Cuelgo. Prefiero esconderme en este parque. No sirvió de nada.
Creen que estoy loca.
Un socorrista: "Otro ciudadano con problemas. ¿Por qué me envían de noche a buscar desaparecidos? ¿Dónde estas? No hay señal de él o ella.
“Mejor regreso a mi puesto.”
No es seguro que un extraño pueda guiarme durante la noche. Lo más confiable sería encontrar la carretera, pero entonces veo algo más adelante. Un lugar tranquilo. Parece un orfanato. Buscaré una forma de entrar. ¡Rápido! Al orfanato. Ahí puedo esconderme. Siento que esas manos me siguen. Pero ya estoy frente a una ventana.
—Porquería… ábrete. Intentó empujarla.
Nada.
—¡Abre!
Mis manos no consiguen moverla. Es un vidrio común pero está demasiado sellado.
¡Rápido!
Golpearé con el pie.
Una vez.
Otra.
Otra.
¡CRASH!.
La ventana finalmente se rompe. Algunos pedazos de vidrio caen sobre mí estoy herida pero salvada.


